8 oct 2011

Decisiones y cerdos asados.

-La situación es ésta, no queda otro remedio que entrar en el Bastión, un ataque desde dentro permitirá cortar el problema de raíz.- Pero son simples súbditos no? Si derrotáramos a Alamuerte en un principio, quedarían descabezados, tres pájaros de un tiro! - No! Debemos ir poco a poco, Alamuerte es muy fuerte precisamente por tener los aliados que tiene, un ataque directo sería un suicido! - Chicos, he visto con mis propios ojos a la Reina de los Dragones casi perder la vida entre las fauces de ese monstruo. Debemos ser cautelosos e ir decapitando sus fuerzas poco a poco.- Aquel recuerdo hacía estremecer a Aredhël. La batalla tuvo lugar en el cielo, el aire que se respiraba ardía, y a lomos del vuelo rojo derribó infinidad de pequeños dracos Crepusculares, mientras Alexstrasza combatía a Alamuerte. Cada llamarada parecía acariciar a su adversario, pero pese a lo lejos que ella estaba con cada una le ardía la cara. Cuando la Reina cayó creyeron ver el fin del mundo.
-Decidido, nuestro objetivo será el Bastión Crepuscular. Atacaremos en cuanto reunamos un buen grupo.- Duku era experto en reunir gente competente, incluso en las situaciones más difíciles había sido capaz de convencer a desconocidos. El grupo entero habría dado hasta la vida por él, lo que fuera sin pedir nada a cambio. Pero un desconocido? No estaba segura de querer saber que artimañas utilizaba para que todos le siguieran. Podria ser oro. O gemas. ¿Ojitos de ternera? - Por el momento se nos unirá una cazadora, Amonereb, quizás hayáis oido hablar de ella. Es una no-muerta, asi que por favor nada de chistes de salones de belleza, ¿entendido? - Está bien -dijo Aredhël- creo que podré soportarlo.- Aún nos sigue faltando gente. ¿Conocéis a alguien lo suficientemente loco como para unirse a nosotros?- Bueno...- Aredhël meditó un momento - el otro día conocí a una elfa, de la orden de los Caballeros de Sangre como yo, creo que conectamos bastante y podría sernos útil.- ¿Cómo de "bastante"? - preguntó Duku - Se parte con mis chistes - ¿Y cómo de útil? - Está bien curtida en batalla, su armadura es buena... y no huele a heces - Está bien, habla con ella. Yo trataré de encontrar a un Chamán, me han dicho que tiene conocimientos en sanación y que está deseando aplastar al Martillo. Si no ha encontrado a nadie o se ha ido solo, vendrá con nosotros -.

El hidromiel había perdido cuerpo después de hablar tantas horas. Era prácticamente de noche y no habían pegado bocado desde el desayuno. Armin les propuso pedir un par de cerdos asados y renovar el hidromiel de sus jarras, tanto hablar de problemas los había dejado sin ánimos. Era hora de recordar viejas hazañas.

"Recordáis el día que..."

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