27 jun 2013

Los pies sobre la Roca

Lo que antaño fuera el salón del trono de Nefarian, allí donde le habían dado muerte mucho tiempo atrás, incluso antes de que Arthas se convirtiera en una amenaza y la plaga corrompiera el norte de los reinos, no era ahora más que un montón de rocas agrietadas y derrumbadas. Aún era visible el trono, magullado por la batalla y limado por el tiempo. Sus habitantes eran ahora murciélagos y alimañas que sobrevivían de... ¿de qué?
La puerta que atravesaron en su momento para aniquilar a la bestia estaba tapiada, pero en un lateral del raído trono había un agujero por el que se podía entrar. Atravesaron el umbral.
Sabían más o menos a lo que se enfrentaban gracias a los infiltrados que mandaban misivas cifradas, pero la realidad que vieron no se parecía en nada a lo que habían imaginado. La sala estaba perfectamente acondicionada, habían aprovechado la antecámara a la sala del trono para hacer su nuevo "recibidor". Sobre las escaleras, guardias, y tras ellos una bestia a la que llamaban Faucemagma. Acabaron rápido y en silencio con ellos, y ahora su objetivo reposaba delante de ellos, entre lava y roca.

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